A Gabriela le sorprendió su repentino movimiento.
Al segundo siguiente fue a empujarle la pierna, "Qué haces, levántate rápido o la medicina del hisopo que tengo en la mano te manchará."
Rodrigo alargó la mano, le quitó el hisopo y lo arrojó sobre la mesa, y con él presiona todo su cuerpo hacia arriba.
Gabriela se retorció, no tanto forcejeando como buscando una posición cómoda.
¡Bam!
De repente, se oyó un fuerte estruendo procedente del salón.
"¿Qué está pasando?" Los nervios de Gabriela se ten