Había escondido al bebé de Gabriela en la guardería para no llamar la atención y había contratado a una canguro profesional para que lo cuidara. Llegó pronto, hizo el papeleo y se llevó a Gemio.
Como tenía que conducir, puso a Gemio en el asiento trasero para que se tumbara.
Por suerte, Gemio acababa de tomar su fórmula antes de dormirse.
¡Si estuviera despierto, estaría llorando!
De vez en cuando miraba por el retrovisor, creyó que el niño no se parecía a Gabriela, ¡se parecía a Rodrigo!
Se se