Rodrigo susurró, "Me duele más que a ti."
¡Estaba desconsolado!
Le frotó tiernamente las comisuras de los ojos, suave y caliente, "Te casaste conmigo, eres mía, es nuestro destino, tienes que cumplir tu parte como esposa."
En el pasado, no tenía en cuenta la palabra destino.
No acababa de creérselo.
Pero ahora lo cree debido a Gabriela.
Se cree que existe un destino entre ellos.
Esa noche era su noche de bodas y aunque él no fue a verla, esa noche se convirtieron en marido y mujer ¡y tuvieron re