La navidad de la familia Altamirano fue de lo más especial, Camill consintió, apapachó y disfrutó de sus hijos lo más que pudo, a media mañana del veinticinco de diciembre el niño Alejandro Mendoza ya estaba llevando el regalo para Valentina, el se las ingeniaba para verla los domingos por la mediodía en el colegio San Pablo a pesar de Cristóbal que no le parecía que fueran amigos
Cristóbal y Camill encerrados en su habitación hacían el amor, Cristóbal estaba arriba de su mujer enterrado en ell