Después de meses de llevar este ardiente sentimiento por dentro que me consume de forma avasallante no pude resistirlo más, tomé la mano de Elisa para que me tocar, había soñado con ella tantas noches que no la iba a dejar ir, está noche la haría mía de lo contrario enloqueceria de pasión y deseo, ella era mi pasión prohibida
Tocó suavemente la mejilla de la mujer que me tiene fascinado, no solamente por su noble corazón y su manera de amar incondicional si no por su belleza, Elisa es tan jodid