Silvia tenía sus nueve maletas listas, afortunadamente no había desempacado todo lo que traía de Estados Unidos o le hubiera tomado horas empacar de nuevo, cuándo pasó a la habitación del bebé Alejandrito esté se encontraba dormido, el niño vestía un enterito verde, su rubia piel resaltaba en él, la mujer dio un beso en la frente a su hijo, perdóname Alejandro yo no sirvo para ser tu madre, tengo mucho por vivir todavía, pero aquí con tu padre estoy segura que no te faltará nada, adiós pequeño!