Sonó el celular, era el padre de Mateo, que estaba en la guardia porque Jazmín se había cortado.
Le avisó a su socio y corrió hacia la clínica donde estaba su padre con sus dos hijas.
Ellas iban a la colonia de vacaciones, pero Ámbar tuvo un poco de catarro y prefirió no mandarlas ese día.
Llegó a la clínica angustiado y desesperado.
Sabía que su padre no tenía la culpa, que los niños son traviesos y podrían ocurrir accidentes, solo esperaba que ese accidente no fuera grave.
Preguntó por el abu