Capítulo 99

Estaba tan dolida, sentía mi corazón hecho añicos, me encontraba desalentada y humillada, vencida por mi propio orgullo, que esa noche me la pasé llorando y escribiendo poemas para el poemario que me había pedido Antonella, sumida en el llanto, gimoteando como una adolescente. Ella me había seguido insistiendo en que complete las 200 poesías y que estaba muy entusiasmada con mi trabajo. Yo tenía algunos garabatos en un cuaderno y con los que me fui inspirado por la decepción, fui completando lo
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