-¿Cuál es tu nombre?-, se alzó sobre sus codos Marcus. Aún estaba sudoroso por la encantada velada y la faena tan romántica en el dormitorio de él. Ella seguía disfrutando del encanto de haber estado en los brazos de Green, eclipsada de sus besos y caricias, paladeando el elixir de la boca tan varonil de Marcus que la catapultó en un santiamén a las estrellas. Su cuerpo continúa siendo remecido por descargas eléctricas y se sentía sensual y divinamente sexy. Su corazón tamborileaba febril en el