Por fin llegamos a la casa de Leonela, casi a la hora prevista en que se haría la pedida de mano. El tránsito estuvo pesado, tuvimos que desviarnos por otra ruta, pero finalmente logramos arribar sanos y salvos a nuestro destino, je je je. Habían muchos carros, ya, estacionados frente a la vivienda y retumbaba la música, a todo volumen. Era una fiesta. Habían invitados en los jardines, brindando, hablando y riendo. El ambiente estaba muy animado.
Yo esperaba una pedida de mano algo form