Louis se despertó primero luego de nuestra fantástica velada, tan pasional, deliciosa, romántica y erótica que pasamos en su casa. Yo aún humeaba de tanto fuego que nos calcinó y él se alzó de los edredones despacito, sin hacer ruido para no despertarme. Yo seguía cansada, rendida, saboreando de mi sensualidad, encantada, en realidad, durmiendo apaciblemente . Se empinó sobre sus codos y me quedó mirando largo rato, acariciando mis pelos. Todo le parecía un sueño, un cuento de hadas, y hasta