La exhibición terminó pasada la medianoche. Nadie quería irse y por el contrario seguían llegando coleccionistas y conocedores, llamados por lo que ya estaban y de pronto el museo estaba repleto, no había espacio ni para respirar. Todo había sido un éxito.
-Doctora, me voy con Katty-, me anunció Hughes. Ella reía pícara.
-Por supuesto, jóvenes, disfruten de lo que queda de la noche-, les dije y los dos se fueron tomados de la mano, mirándose a los ojos muy enamorados, haciendo brillar