—Tate...— Advirtió Sasha, sus ojos se entrecerraron ante la mirada desapasionada de los Reyes.
—Yo me encargaré de esto, mientras tú te quedas aquí—, proclamó levantando una ceja. Sasha resopló en señal de rechazo. No sabía dónde estaba la resistencia, ni a qué se enfrentaba. Tenía que apartarse y dejar que ella o Kent se ocuparan de ello.
—Tate, en serio—, resopló Sasha, mientras Tate bloqueaba la puerta con su enorme torso. La miró fijamente, completamente inflexible.
—Te quedarás en esta hab