Al escuchar que iba a romper el vínculo de apareamiento, el rostro de Sansón palideció al instante. Temblando, dijo:
—No... no puedes, Betania. No voy a aceptar romper el vínculo de apareamiento. ¡De verdad te amo!
Yo no tuve piedad al desenmascararlo:
—Dices que me amas, pero aún así te acostaste sin remordimientos con otra loba. Ese tipo de 'amor' no lo quiero.
Los alfas de las manadas que tenían tratos con él presenciaron todo el espectáculo desde abajo. Era imposible que volvieran a apoyar