El despertar de Kary fue tan delicioso como fastidioso.
Despertarse en los brazos de su novio alfa favorito, desnuda salvo por las bragas, estaba resultando un ejercicio hercúleo de fuerza de voluntad.
¡No pueden estar teniendo sexo todos los días! Se mordió el labio, pensando. ¿O si pueden?
A pesar de ese cuerpo ridículamente sexy, por muy lobuno que fuera, la forma suave pero posesiva de abrazarla, perturbaba a la mujer a niveles desorbitantes. Después de todo lo que habían pasado tan solo