140. El límite del suero.
No, nosotros no tuvimos ni un solo segundo para considerarlo. Nos pusimos de pie y corrimos detrás del vampiro por toda la montaña. Definitivamente, en forma humana éramos bastante más lentos que él, así que nos esperaba en las esquinas. Al final, cuando salimos al exterior por la puerta principal — porque ya habían logrado sellar el agujero que había hecho Calipso — , el aire de la noche nos golpeó por completo.
Habían hecho una enorme hoguera cerca de donde estaba Nicolás, para darle calor e