Al día siguiente nos sorprendieron con la noticia de que iríamos a un lugar distinto. Por sugerencia de un amigo de mi padre, nos encaminamos hacia una playa remota y paradisíaca, apartada de todas las miradas curiosas. Para mi madre, era el tipo de entorno que siempre había anhelado, pues le proporcionaba la intimidad que tanto ansiaba y necesitaba. Tanto Gin como yo nos sentíamos emocionados ante la perspectiva y nos apresuramos en hacer los preparativos necesarios antes de partir hacia nuest