Sin embargo, Charlie no tenía ninguna intención de hacerlo.
Aunque no poseía la perspicacia empresarial ni la astucia de Bernard y sus rivales en los negocios, tenía una visión mucho más amplia que aquel vejestorio.
Al fin y al cabo, él era quien había creado el juego. Dado que el jugador había encontrado un fallo explotable, debía aceptarlo y no quitarle lo que había conseguido… o, al menos, no de inmediato.
Cambiar de opinión demasiado rápido era el peor error que podía cometer un desarroll