Jeremiah y Carmen no sintieron frío a pesar del viento azotador, lo único que sentían era la miseria de ser marginados.
Desde luego no se comparaban con los rostros radiantes de Yule y Rachel, pero jamás le guardarían rencor a Charlie.
Después de todo, todo era su maldita culpa.
Al invitar a todos a pasar, Jeremiah le dijo rápidamente a Carmen: “Ve, prepara un poco de té para nuestros invitados. Me gustaría tomar un té con Yule y Charlie”.
Tras perder su papel de heredera, Carmen asintió, so