Shangri-la había suspendido todos los servicios, mientras que su equipo de seguridad vigilaba dentro y fuera del edificio para garantizar la seguridad de los Acker y los Wade. Incluso el ayuntamiento estaba subcontratando personal de empresas de seguridad locales, lo que indicaba aún más la seriedad con la que Oskia se estaba tomando el megaproyecto.
También era una advertencia clara para cualquiera que intentara causar daño: los Acker eran invitados exclusivos oskianos a quienes no se les perm