Mick maldijo en voz baja.
Si el gerente de recursos humanos del Grupo Moore había venido a buscarlo, no podía ser para nada bueno.
La idea lo enfureció aún más con Zachary, y enseguida le dijo al empleado: “Llévalos a la sala exclusiva por ahora. Diles que voy enseguida”.
“Sí, señor”. El empleado asintió y se dio la vuelta para irse.
En cuanto a Mick, sacó su teléfono y llamó a Zachary.
El instante en que Zachary contestó, gritó: “¡Zachary Evans! ¡Esta vez sí que me has arruinado! El gerent