Para cuando Jacob fue llevado a casa, estaba casi desmayado por la borrachera.
Cuando Charlie lo tomó de las manos de Walker, Jacob apenas podía mantener los ojos abiertos.
Con sus rasgos faciales ásperos, sus mejillas sonrojadas y esa extraña sonrisa suya, se parecía a esos hombres de mediana edad descuidados que suelen ser vistos en los dibujos animados.
Aun así, al ver que Charlie había salido de la casa para buscarlo, se rio entre dientes borracho: “Q-Querido muchacho... Tu papá... ¡fue m