“¡Mierda!”.
Cuando Jacob escuchó lo que dijo Charlie, se horrorizó.
Él preguntó nerviosamente: “Matilda no va a venir a nuestra casa a entregar la invitación, ¿cierto? Si Elaine descubre que le he estado ocultando el regreso de Matilda todo este tiempo, ¡estaré muerto!”.
Charlie, que había visto a Jacob desde hace mucho tiempo, sabía que nunca escaparía de la sombra y las garras de Elaine. Sacudió la cabeza y dijo: “No tengo forma de saber si te invitarán o no. Si estás preocupado, puedes dec