Charlie frunció los labios, queriendo decir algo, pero aun así se contuvo.
Aunque las edades de estos cuatro ancianos sumaban casi cuatrocientos años, ellos siempre habían considerado las palabras de Vera como sus principios de orientación. No era una exageración decir que Vera era su mentora de vida. Creían y hacían todo lo que Vera les decía y les pedía hacer.
Entonces, si lo que él decía contradecía las palabras de Vera, definitivamente elegirían escuchar a Vera.
Charlie estaba indefenso y