Kenneth salió furioso del Hospital Alas Plateadas y se dirigió a toda prisa hacia la casa de la familia Weaver con sus dos guardaespaldas.
Cuando llegó a su puerta, un criado le saludó presuroso y le preguntó: "Señor Wilson, ¿qué hace aquí a estas horas?".
Kenneth lo miró con ojos sombríos. Abofeteó al sirviente y le gritó: "¡Quítate de en medio!".
¡En ese momento, era como un volcán andante con toda la furia y la humillación hirviendo en su interior que podría entrar en erupción en cualquie