Charlie no se negó ante la amabilidad y las buenas intenciones de Marianne.
Aunque ahora era multimillonario, seguía arrepintiéndose de no haber completado sus estudios superiores.
En el pasado, no es que no quisiera pasar más tiempo leyendo. Solo que muchas veces no tenía tiempo para hacerlo.
Durante los años después de casarse con Claire, él llevaba siempre puesto el delantal, salvo cuando dormía. Nunca había nadie que le animara o le alentara, así que no había desarrollado el hábito de la