Holly suspiró, impotente.
Le recordó solemnemente a su esposo: "Keith, tengo que dejarte las cosas claras. No puedo frenar tu odio hacia Curtis, pero tienes que cambiar lo que sientes por él".
Keith, sin embargo, siguió siendo obstinado y perdió los nervios. "¡No! ¡No voy a cambiar! Aunque muera, ¡no cambiaré lo que siento por Curtis!".
Ante eso, Holly se puso furiosa. "¡Bien! ¡Sigue actuando con terquedad y no cambies, Keith! Cuando Charlie llegue a casa, la familia mencionará a Ashley y a