Todos se quedaron atónitos ante el repentino enfado de Keith, y se miraron entre ellos consternados.
Sabían que Keith nunca había podido superarlo. No podía entender por qué Curtis insistió en volver a Punta Este. La familia Acker era lo suficientemente poderosa como para mantenerlo y era sincera hacía él, pero Curtis se negó rotundamente a quedarse.
Aun así, todo el mundo sabía lo egoísta que podía llegar a ser Keith. Cuando trataba con Curtis, siempre se mostraba arrogante e inflexible.
E