Después de que Spencer se bebiera la copa, empezó a ver en dobles. El mareo lo hizo desfallecer y se sentía como si le acabaran de dar un puñetazo en la barriga.
Xavion no tenía valor para ir en contra de su padre, así que solo pudo esperar a que Spencer terminara antes de proceder a tragar apresuradamente el licor restante en su copa.
Para entonces, el tiempo en el cronómetro de Charlie no había llegado aún a un minuto.
Cuando Charlie vio al padre e hijo jadeando, con las caras enrojecidas,