Smith se sujetó la barbilla. ‘Extraño... No tiene sentido que finja no poder escucharme si está en la habitación, ¿verdad? ¿No sería eso demasiado infantil?’.
Smith se sintió impotente y solo siguió llamando con fuerza a la puerta.
En este momento, la puerta de la habitación a su lado se abrió. Un hombre musculoso sin camisa maldijo: “¿M*ldición, acaso estás buscando tu propia muerte? ¡¿Por qué llamas a la puerta tan temprano?! ¡¿Crees que te voy a abrir la cabeza de un golpe?!”.
Smith solo p