Después de que todos los asesinos de la familia Schulz fueron arrestados, las Fuerzas de Autodefensa de Japón despejaron la escena. El aeropuerto reanudó su funcionamiento normal.
Se emplearon tres autobuses con redes protectoras de acero soldadas a las ventanas, y Rosalie y el resto abordaron el autobús uno tras otro.
Las Fuerzas de Autodefensa de Japón les habían colocado dos pares de esposas a cada uno de ellos, con las piernas atadas también con grilletes para evitar que escaparan.
No sol