Cuando Nanako regresó del baño, no había signos de lágrimas en su rostro, salvo sus ojos ligeramente enrojecidos.
Se salpicó deliberadamente la cara con agua fría para que pareciera un poco más natural.
Después de regresar a la tienda, Nanako tomó la iniciativa de preguntarle a Charlie con una sonrisa: "Sr. Charlie, ¿ya está ajustado el anillo? ¿Quiere que me lo pruebe de nuevo?".
Charlie sonrió y asintió. "¡Sí, por favor! ¡Gracias!".
Nanako respondió amablemente: "Es un placer".
Con eso, e