Más tarde aquella noche.
Todo el Bosozoku de Tokio se reunió en una unidad sin precedentes.
Las diferentes bandas de motociclistas que solían defender su territorio y luchar entre sí en rivalidad y combate ahora se habían convertido en camaradas.
Tomados de la mano, caminaron por la calle realizando una búsqueda exhaustiva, solo para buscar el paradero de un hombre misterioso que había paralizado a Eikichi Takahashi.
Sin embargo, se les ordenó que no mataran al hombre, sino que le informaran