Mientras pensaba en ello, Ichiro no podía evitar sentirse un poco culpable en el fondo.
Él sentía esa sensación de culpa porque le parecería equivalente a regalar el trabajo duro de toda la vida de su padre.
Un viejo dicho de Oskia: la generación más joven, herederos que heredan los bienes de su predecesor, no sentiría ningún dolor al vender todo por lo que la generación anterior había trabajado tan duro. Era porque no conocían ni comprendían las dificultades de sus predecesores. Sin embargo,