En ese momento, Rachel y Quinn ya estaban llorando tanto que no podían evitarlo.
Ambas—una a la izquierda y la otra a la derecha—sostenían la cálida mano de Yule. Estaban muy emocionadas hasta el punto de no poder hablar.
Yule no se había sometido a ninguna prueba médica. Tampoco habían recibido ningún informe fidedigno sobre si él se había curado. A pesar de todo, creían en sus propios ojos y en su propio juicio que el mismo se había recuperado por completo.
Como alguien que había expe