Charlie miró desde la distancia. No podía evitar sentirse sorprendido. Nunca pensó que Nanako podría ser golpeada por la chica estadounidense. Nanako parecía muy pasiva y no se defendía.
Además, su hermoso rostro también estaba magullado y sangrando debido a los repetidos golpes, especialmente en la esquina de su ojo derecho, que parecía agrietado. Mirarla hacía que uno se sintiera ansioso.
No podía resistirse a acercarse al costado de la arena. Observó cuidadosamente a Nanako y notó que a pes