Luna y Beverly se despiden de los gemelos con esa promesa de verse pronto un día que no estén tan ocupadas, regresan a la cocina y se dedican a trabajar con la misma energía de antes. Para la hora del cierre, se despiden de todos los chicos y salen del lugar.
Beverly se va al bar para ir por Zeus, mientras que Luna se acerca al estacionamiento donde Jack la está esperando con los brazos cruzados y muy serio, pero ella no lo nota, sólo se acerca a él y le da ese beso que tanto ha esperado darle.