Luna, poco a poco comienza a hacerse de clientes habituales que van a probar algunos de sus platillos y eso la ayuda un poco con su autoestima algo magullada. César le dice que eso augura un buen inicio para ella en Estados Unidos y que no se molestará para nada en recomendarla con algunos amigos que viven por allá para que prueben su mano y la recomienden.
Han pasado dos semanas desde que el embajador fuese al restaurante y el mesero llega con una nueva orden específicamente para Luna.
—¿Por