En el instante en que Jason corta la llamada con su hijo y Luna, la tercera Guerra Mundial se desata en la mansión Gosling.
Por la mañana, una vez que salieron de la empresa y llegaron a casa, Jason subió las escaleras directamente para ir a ver a su hijo convaleciente, pero se llevó una enorme sorpresa.
Al abrir la puerta se lo encontró haciendo ejercicio, como si nunca hubiese estado mal por haber ingerido una alta dosis de somníferos. Por primera vez en su vida, Jason se dirigió a su hijo,