Cuando llegan al cuarto de Jack, la suave iluminación de las lámparas le da al espacio un clima acogedor, pero eso es lo último en lo que ellos se fijan. Jack se detiene al lado de la cama, la deja en el suelo y la mira con una intensidad abrumadora, mientras que Luna siente que su cuerpo le duele, es como si todo ese calor que se lleva acumulando desde hace tanto ya quisiera salir de una vez por cada poro de su cuerpo.
—Luna, sólo quiero advertirte… esto lo hago por venganza, porque sabes que