—Lo que dices... No es algo que no haya considerado.
—¡Valentín Palacios! —Diana gritó furiosa su nombre completo por primera vez, con los puños apretados que temblaban ligeramente, mientras hablaba entre dientes—. ¿Qué crees que soy? ¿Una prostituta?
—¿Crees que necesito gastar tanto esfuerzo y dinero para encontrar a una mujer que venda su cuerpo?
—¿Entonces qué quieres decir con todo esto? ¡Estás a punto de casarte! ¿Por qué sigues insistiendo en molestarme?
—¿Quién te dijo que me iba a casar