Antes de que Diana pudiera hacer las respectivas presentaciones, Paola ya se había adelantado con entusiasmo y le extendía muy atenta la mano a Valentín.
—¿Usted es el señor Valentín?
—No sea tan formal, señora, dígame simplemente, Valentín.
—Valentín, qué bonito nombre.
Era extraño que Paola, quien ni siquiera terminó la secundaria, hiciera un comentario tan especial sobre lo bonito de un nombre.
—Mamá, ¿cómo sabes quién es? —Diana empezó a darse cuenta de algo.—¿No estabas desmayada?
Cuando Pa