El tono de Valentín no era nada diferente, pero sus delicados movimientos al servirle la comida y la mirada constante que le dirigía a Diana les daban a sus palabras un toque de ternura.
Ella no pudo evitar sonrojarse un poco e intentó defenderse:
—He estado comiendo.
—Sí, solo comiste un solo plato. Pero casi te lo terminas por completo…
Tenían un plato de camarones frente a ellos, y ahora el lado cerca de Diana ya estaba casi vacío, dejando ver al instante el fondo del plato de porcelana…
Dian