El césped chamuscado crujió bajo sus pies, miró el agujero en la tierra y al par de hombres tendidos a unos cuantos metros de ahí. No se debía ser un genio para entender que alguien pisó la mina y ellos fueron alcanzados por la explosión al estar tan cerca del rango de alcance. Se acercó, lento y alerta, con un pie movió a uno para darle la vuelta y descubrió que se trataba de los gemelos Fileante.
—¿Con quién se enfrentaron? —preguntó al aire, pues ellos no responderían. Revisó el pulso de amb