—¿Qué estamos haciendo acá, Seniah? —su voz emergió gélida y filosa—. ¿Por qué lugar y en este día? Sabes que el despacho de mi padre fue cerrado permanentemente, es más, ¿cómo es que tienes la llave el lugar? Se suponía que la llave estaba perdida.
—Así es, es justo lo que les hice creer a los dementes de arriba porque no quería que tuvieran acceso al lugar personal de mi hermano —dejó en claro, aunque sin sonar hostil—. Seguramente se habrían apropiado de la oficina sin ningún tipo de respeto