Aquella noche era tranquila, el toque delicado de la primavera que se acercaba estaba en todas partes, el viento, el canto de los grillos y las luciérnagas que danzaban al volar. La claridad en el cielo mostraba un mundo lleno de estrellas y la luna reinando entre ellas con su espléndida belleza.
Desde la cocina emanaba un exquisito aroma, una mezcla de diversos platillos que habían sido preparados con tal cuidado y destreza que el simple aroma despertaba el apetito de quien fuera. Era un hecho