Mientras tanto, en la sala de control, Jax miraba con incredulidad cómo el vehículo anónimo se abría paso. Su corazón latía rápido, no sólo por la sorpresa, sino por la creciente sospecha de que Brion no le había contado todo.
―¿Qué es esa cosa monstruosa? ―volvió a preguntar Jax, esta vez con una mezcla de preocupación y enfado. Había sido excluido de decisiones vitales, y eso podría costarles caro―. ¿De donde salió ese vehículo tan grande?
Brion lo miró con calma, aunque sus ojos ocres seguía