El vehículo blindado luchaba por mantenerse en marcha mientras el agua lamía sus costados, pero lentamente iba ganando terreno. Las luces de los vehículos enemigos se detuvieron en la orilla del río, dudando sobre si seguir o no. Era su oportunidad de ganar algo de ventaja, aunque sabían que los Garra Violeta no se rendirían tan fácilmente.
―¿Cuánto más? ―preguntó Glen, su voz ronca por el nerviosismo.
Saenz consultó rápidamente su mapa en la tableta antes de responder:
―Menos de cinco kilómetr