Unos toques en la puerta llamaron la atención de todo.
―¿Esperas a alguien? ―preguntó Galen a su amiga.
―No, tal vez sea del condominio. ¿Volviste a dejar la basura afuera, Lorna?
―¡Ya les dije que fue un error! ―brincó la pelirroja, avergonzada―. Salí con la basura, pero luego recordé que había dejado mi monedero adentro y dejé la bolsa por un momento, ¡un momento en el pasillo! Y cuando volví a salir ya no estaba. No es mi culpa.
Todos se echaron a reír ante el lloriqueo de la joven. Era muy