―¡Espero que disfruten este regalo! ―musitó Brion.
Tras sus palabras las ventanas estallaron cuando el grupo de asalto las atravesó y de inmediato una gruesa cortina de humo se encargó de cubrirlo todo. En un segundo la guardia real rodeó a la familia real, evitando algún hueco que pudiese ser usado para dañarlos y se prepararon para lo que le fuese.
Mientras que el equipo de Brion hizo exactamente lo mismo, sólo que este no se quedó solamente atrás, sacó un arma y preparó su cuchillo.
―¡Vamos,